EE. UU. deja 10% de arancel para Guatemala, México se mantiene competitivo

La gestión estadounidense ha optado por conservar el impuesto del 10% sobre los productos de acero procedentes de Guatemala. Aunque esto no implica un aumento instantáneo, sí muestra una clara desventaja competitiva comparado con naciones como México, que disfrutan de términos más beneficiosos en el intercambio comercial con Estados Unidos. Esta decisión afecta de manera directa a sectores cruciales de la economía de Guatemala y aviva el debate sobre la urgencia de adoptar una estrategia de comercio más firme y dinámica por parte del país centroamericano.

El impuesto, impuesto sobre productos de acero como barras, conductos y planchas, forma parte de la política de Estados Unidos para resguardar su industria local, política que proviene de administraciones previas y ha sido adaptada de acuerdo al origen de las importaciones. Guatemala, al no ser signataria de un convenio bilateral o regional extenso como el T-MEC (que incluye a México, Estados Unidos y Canadá), se encuentra en una situación menos favorable, aun cuando participa con Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio DR-CAFTA junto con naciones de Centroamérica y República Dominicana.

La diferencia arancelaria entre Guatemala y México no es menor. Mientras los productos mexicanos de acero ingresan al mercado estadounidense con arancel cero, los guatemaltecos deben enfrentar el 10%, lo que encarece sus costos finales y reduce la competitividad de las empresas nacionales en sectores donde los márgenes de ganancia ya son estrechos. Este diferencial no solo limita el acceso al mercado norteamericano, sino que también desalienta la inversión en sectores productivos con potencial exportador.

Empresarios de Guatemala han expresado su inquietud por las condiciones inequitativas en las cuales deben operar. Muchos afirman que, aunque la nación ha cumplido con las obligaciones del DR-CAFTA, el acuerdo no ha proporcionado recursos suficientes para enfrentar decisiones unilaterales de Washington. En realidad, se indica que el gobierno de Estados Unidos tiene el poder de imponer tarifas bajo criterios de seguridad nacional o a través de revisiones del Departamento de Comercio, similar a lo sucedido con el acero y el aluminio en distintos países del mundo.

Frente a esta situación, profesionales en comercio global sugieren que Guatemala debe aumentar su gestión diplomática y técnica con el fin de obtener excepciones o revisiones específicas de los productos impactados, siguiendo el ejemplo de otros países que han logrado esto a través de procesos de consulta o negociación directa. Asimismo, aconsejan considerar la posibilidad de establecer acuerdos bilaterales adicionales o fortalecer la colaboración con las demás naciones del DR-CAFTA para presentar una posición común ante las entidades comerciales de Estados Unidos.

Otro aspecto relevante es la escasa diversificación de mercados de exportación de Guatemala. Más del 40% de las exportaciones del país tienen como destino Estados Unidos, lo que lo hace particularmente vulnerable a cambios en la política comercial norteamericana. Esto subraya la urgencia de ampliar las oportunidades en otros mercados emergentes, tanto en América del Sur como en Asia, donde se podría negociar condiciones más equitativas para los productos guatemaltecos.

Por otro lado, expertos opinan que la industria local necesita intensificar sus esfuerzos en innovar, cumplir con los estándares internacionales y disminuir los costos logísticos para fortalecer su competitividad más allá de las cuestiones arancelarias. Sin embargo, subrayan que es esencial que el Estado juegue un papel fundamental en crear condiciones macroeconómicas que faciliten a los productores competir equitativamente.

El mantenimiento del arancel del 10% para Guatemala, a diferencia de las condiciones favorables de México, resalta nuevamente las debilidades estructurales del esquema comercial guatemalteco. Aunque el DR-CAFTA presentó oportunidades al inicio, actualmente se considera insuficiente ante los retos del comercio global contemporáneo, donde las negociaciones bilaterales han adquirido mayor importancia.

En el futuro, se anticipa que el gobierno guatemalteco implemente una estrategia completa que una relaciones exteriores, fortalecimiento institucional y promoción del comercio. Esto debería comprender la evaluación continua del impacto de los acuerdos ya establecidos, la puesta en marcha de mecanismos para resolver disputas y la priorización de sectores estratégicos con capacidad de exportación.

El escenario actual es un llamado de atención para rediseñar la política comercial del país, con una visión de largo plazo que permita a Guatemala insertarse de manera más justa y eficiente en el sistema económico internacional. La diferencia de trato frente a México en el caso del acero es solo un ejemplo de un problema más amplio: la necesidad de negociar con mayor firmeza, visión regional y conciencia de las nuevas dinámicas del comercio global.

By Adabella Peralta

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