FMI pone en relieve la estabilidad económica y fiscal de Guatemala

Guatemala mantiene una sólida estabilidad económica y fiscal, según la última evaluación del Fondo Monetario Internacional (FMI). En un contexto regional marcado por incertidumbres y retos externos, el país centroamericano destaca por sus avances en política fiscal y monetaria, lo que le ha permitido preservar un entorno macroeconómico favorable.

El FMI subraya que la deuda pública guatemalteca se mantiene por debajo del 30% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel considerado bajo en comparación con otros países de la región. Esta situación refleja una gestión prudente y responsable de las finanzas públicas. Además, la inflación se mantiene controlada, rondando el 2%, lo que evidencia el éxito de las políticas monetarias implementadas para mantener la estabilidad de precios y proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Las proyecciones económicas para Guatemala en 2025 son optimistas, con un crecimiento real del PIB estimado en alrededor del 3.8%. Este desempeño se sustenta en una política fiscal orientada a la inversión, especialmente en infraestructura y servicios sociales, sectores claves para impulsar el desarrollo sostenible. El presupuesto modificado para el presente año prioriza estas áreas, con un déficit fiscal previsto de aproximadamente 3.8% del PIB, lo que mantiene un equilibrio entre el gasto público y la responsabilidad fiscal.

El ente internacional sugiere a Guatemala seguir reforzando la captación de impuestos a través de reformas que amplíen la base de contribuyentes y optimicen la gestión fiscal. Este enfoque permitiría incrementar los ingresos del Estado sin perjudicar la competitividad, además de financiar tanto los programas sociales como las inversiones. Un aspecto crucial es la importancia de dar prioridad a los gastos en salud, educación y transporte, sectores esenciales para el bienestar de la gente y el desarrollo económico sostenido.

Además, el FMI destaca la importancia de mejorar la gobernanza y la transparencia en la gestión pública para aumentar la confianza ciudadana y atraer más inversiones. Impulsar la inclusión financiera y reducir la desigualdad también forman parte de las recomendaciones, promoviendo el acceso a servicios financieros para sectores vulnerables y favoreciendo la equidad social.

En cuanto al mercado laboral, el organismo señala la urgencia de reducir la informalidad y mejorar la calidad educativa, dos factores que inciden directamente en la productividad y competitividad del país. Mejorar estas áreas contribuirá a generar empleos de mayor calidad y fortalecerá la capacidad productiva de Guatemala.

Aunque estos progresos han sido logrados, el FMI alerta sobre riesgos que podrían influir en la estabilidad económica. Entre dichos riesgos, se destacan las tensiones políticas internas que podrían complicar la ejecución de reformas estructurales, así como los posibles efectos adversos resultantes de conflictos comerciales internacionales y las modificaciones en las políticas migratorias de Estados Unidos.

En general, Guatemala se encuentra mejor posicionada que otros países de la región para enfrentar estos desafíos, gracias a su disciplina fiscal y las políticas adoptadas. La continuidad en la aplicación de las recomendaciones del FMI será fundamental para consolidar los logros alcanzados y asegurar un crecimiento sostenido y equitativo en los próximos años.

El análisis del FMI demuestra que Guatemala ha establecido un fundamento robusto para la estabilidad económica y fiscal, aumentando la confianza de los inversores tanto locales como internacionales. La ruta hacia un crecimiento sostenible y una mejora en la inclusión social ahora se encuentra en manos de la voluntad política y la capacidad de implementar reformas que favorezcan a toda la ciudadanía.

Por Adabella Peralta

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