La frontera de México y Estados Unidos cierra uno de sus años más mortales | Internacional

El viaje al norte de una mujer de 20 años terminó de forma trágica en septiembre. Los agentes de la Patrulla Fronteriza la encontraron “boca abajo sobre la arena” a las 10.00 cerca de una autopista de Nuevo México. Los coyotes (los traficantes de personas) que la habían cruzado a Estados Unidos la habían abandonado la noche anterior. La mujer fue trasladada a un hospital, donde murió tres días después en el área de cuidados intensivos. En agosto, el intenso calor de Texas deshidrató a un hombre, ciudadano mexicano, hasta el punto de provocarle convulsiones y problemas para respirar. Falleció horas después. Un hondureño de 20 años se ahogó en el río Bravo en verano, cerca de donde las autoridades de Texas instalaron un polémico muro flotante de boyas para reducir el flujo de inmigrantes.

Estas son solo algunas de las muertes de inmigrantes documentadas recientemente. Los sucesos son recogidos discretamente por la prensa local, muchas veces con muertos anónimos. Los cuerpos son difíciles de identificar porque los migrantes hacen el último tramo del viaje sin papeles. El chico ahogado en el río fue identificado por sus tatuajes. Su madre, quien aguardaba noticias en un albergue de México, fue quien los reconoció cuando agentes le mostraron fotografías. Estas historias llegan a cuentagotas, pero conforman un mar de víctimas en la frontera de México y Estados Unidos durante 2023, que amenaza con convertirse en uno de los más mortales.

El sector de El Paso de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo aseguró hace algunas semanas que se habían registrado 148 muertes durante el año fiscal 2023, que va de octubre de 2022 al último día de septiembre de 2023. La cifra casi duplica los 71 fallecimientos en el año fiscal 2022, que ya había tenido un importante flujo migratorio. De acuerdo a las autoridades, la mayoría de las muertes ocurrieron entre mayo y septiembre, cuando se registran altas temperaturas en una inmensa zona semidesértica que se extiende desde El Paso, en el oeste de Texas, hasta los límites de nuevo México y Arizona.

Las 148 muertes no suman las que se registran en otros sectores de vigilancia de la Patrulla Fronteriza, como son Tucson (Arizona), San Diego (California) y el del Valle del río, otra zona de Texas de intenso flujo migratorio. Ha sido un año cruento para un sector que documentó seis muertes en 2017. La crisis de 2023 ha dejado también un importante incremento en el número de mujeres fallecidas, con 84. En 2021, en cambio, fueron 35. Las cifras pueden aumentar, pues son preliminares.

Los fallecimientos contabilizados en el sector de El Paso representan un considerable porcentaje respecto a los de 2021, las cifras oficiales más recientes. La Oficina de Aduanas y Control Fronterizo informó aquel año de 560 muertes ocurridas en ese año fiscal en los más de 3.000 kilómetros de frontera común.

Con más de 2,4 millones de encuentros registrados en 2023, el año ha fijado récords de cruces irregulares. El incremento del flujo migratorio ha provocado un tira y afloja entre Washington y México que los gobiernos discutirán este miércoles en una nueva reunión de alto nivel. La crisis ha generado también una preocupante situación humanitaria que sigue deteriorándose.

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La ONU calificó la ruta terrestre de México a Estados Unidos como la más mortal para los migrantes. Naciones Unidas afirmó que el año pasado 686 inmigrantes fallecieron o desaparecieron en su intento de llegar a la potencia de Norteamérica. Casi la mitad de estos fallecimientos están vinculados a cruces que utilizan caminos en los desiertos de Sonora y Chihuahua, rutas cada vez más peligrosas en un mundo cada vez más caliente. Cuando se suman las muertes de otros tramos, como el paso por la selva del Darién y rutas marítimas por el Caribe, la cifra se eleva a 1.457 muertos, para hacer de 2022 el año más mortal en los registros de la organización.

La agencia internacional advierte de que el número real de víctimas puede ser superior. “El número de 2022 puede ser más alto de lo que sugiere la información disponible porque hacen falta datos oficiales, incluidos informes de los forenses de condados fronterizos de Texas y de la agencia mexicana encargada de búsqueda y rescate de desaparecidos”, afirmó en septiembre la Organización internacional para las migraciones (OIM). La Universidad de Texas coincidía en 2020 con la OIM, al afirmar que los datos en manos de la Patrulla Fronteriza estaban incompletos, pues no incluyen las muertes de quienes se ahogan en el río Bravo y cuyos cuerpos terminan del lado mexicano. El informe académico asegura que más de 3.200 migrantes han muerto intentando cruzar al sur de Texas desde 1990.

A la espera de cifras oficiales más recientes, los antecedentes son preocupantes. A lo largo de 2022, el consulado de México en San Diego 42 muertes de mexicanos que intentaban cruzar por Tijuana. Dos años antes, solo se habían registrado 16 en esa zona. Los accidentes y muertes crecieron en esa zona junto al muro fronterizo de Donald Trump. La muralla pasó en esa Administración de 5,1 metros de altura a 9,1, lo que disparó los ingresos hospitalarios por fracturas, lesiones y golpes. Ocho de cada 10 migrantes que llegaban al hospital culpaban a la obra trumpista.

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