¿Qué es el calcio y por qué es importante?

El calcio constituye un mineral indispensable que cumple una función decisiva en el bienestar y el correcto desempeño del organismo humano; supone cerca del 2% del peso total del cuerpo y se concentra principalmente en huesos y dientes, y además de su rol esencial en la estructura corporal, resulta imprescindible para numerosas funciones fisiológicas.

Principales funciones que desempeña el calcio

El calcio cumple un papel esencial en el fortalecimiento del sistema óseo, ya que interviene de manera decisiva en la creación y conservación de huesos y dientes robustos y sanos, y cuando su presencia es insuficiente, la densidad mineral ósea puede verse comprometida, aumentando el riesgo de afecciones como la osteoporosis.

Además, el calcio es vital para la coagulación sanguínea. El proceso de coagulación es complejo y el calcio actúa como uno de los factores esenciales en esta cadena. Sin la presencia adecuada de calcio, la capacidad del cuerpo para cerrar heridas eficientemente se vería comprometida.

El calcio también juega un papel crucial en la contracción muscular y la función nerviosa. Durante la contracción muscular, el calcio es liberado en las células musculares, lo que permite que las fibras musculares se unan y deslicen entre sí. Simultáneamente, este mineral es esencial para la transmisión de impulsos nerviosos, ya que ayuda a pasar mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Necesidades de calcio a lo largo de las distintas fases de la vida

Las demandas de calcio cambian conforme avanzan las etapas de la vida; los niños que se desarrollan, las mujeres en embarazo, los adultos mayores y los adolescentes durante fases de crecimiento acelerado presentan necesidades distintas.

Durante la niñez y la adolescencia, el calcio desempeña un papel esencial para que los huesos se formen correctamente, y se aconseja que los jóvenes ingieran alrededor de 1,300 mg diarios. En el caso de las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, las demandas aumentan debido al desarrollo del feto y a la producción de leche materna. Ya en la edad adulta, sobre todo en mujeres postmenopáusicas y en hombres de mayor edad, puede volverse necesaria la incorporación de suplementos de calcio para ayudar a evitar la pérdida de masa ósea.

Fuentes de calcio

El calcio puede obtenerse tanto a través de la alimentación como mediante suplementos, y los productos lácteos como la leche, el queso y el yogur aportan cantidades destacadas de este mineral; no obstante, para quienes son intolerantes a la lactosa o siguen una alimentación vegana, también se encuentran alternativas como las almendras, el tofu enriquecido, las sardinas y el brócoli.

El etiquetado de alimentos y productos enriquecidos, como algunos tipos de cereales y bebidas de soja, también puede señalar fuentes adecuadas de calcio. Es esencial leer estas etiquetas para asegurarse de que uno está recibiendo una cantidad adecuada de este mineral vital.

Consecuciones por deficiencia o exceso de calcio

La deficiencia de calcio, conocida como hipocalcemia, puede resultar en problemas de salud significativos como osteopenia, osteoporosis y mayor susceptibilidad a fracturas. Por otro lado, el exceso de calcio, conocido como hipercalcemia, puede llevar a complicaciones como daño renal, calcinación de tejidos blandos y un aumento del riesgo de cálculos renales.

La relevancia del calcio

Comprender y asegurar una ingesta suficiente de calcio resulta esencial para preservar el bienestar integral a lo largo de la vida. Este mineral interviene en innumerables procesos, desde reforzar la estructura ósea hasta apoyar funciones corporales clave, por lo que su importancia no debe pasarse por alto. Mediante una alimentación equilibrada y, cuando haga falta, la incorporación de suplementos, es posible mantener el nivel adecuado que favorezca una salud óptima y duradera.

Por Grace O’Connor

Puede interesarte